Fin de semana agridulce

El sábado nos despertamos a las 5:30 en Valencia, desayunamos un café, metimos dos cuadros blancos en el coche y salimos hacia Villanueva del Rebollar de la Sierra, entre Teruel y Zaragoza, donde llegamos puntuales para el sellado a las 9:00. Saludé a unos amigos pintores, cogí otro café y me instalé bajo un árbol al lado de una fuente vieja. Perfecto: sombra y agua natural para beber, limpiar mis pinceles y escuchar su murmullo todo el día. Tenía un cuadro grande, de tamaño 100 x 120 cm, y puesto que quería hacer otro concurso al día siguiente, era importante reservar fuerzas.

A mediodía, tenía el dibujo y el cuadro con manchas de color por todo, hecho un desastre. La gente se raspaba la cabeza y me decía: "oh, curioso, es muy moderno, ¿no?". Estaba empezando a aclarar la escena cuando Aitana recibió la mala noticia que su abuela paterna de 97 años había fallecido y que la familia ya se estaba juntando en Beneixama, a 360 km de Villanueva del Rebollar. Puesto que no faltaba más que unas horas para acabar, terminé el cuadro y lo entregué en el ayuntamiento. Luego fuimos a comer una comida de lujo - dos platos, codorniz, todo gratis - en la casa rural del pueblo, la Casa del Azafrán. Estábamos allí, a punto de tomar el café en el corral-jardín de la casa, cuando el dueño nos dijo que ya habían anunciado los premios.

Llegué a la plaza del ayuntamiento y la gente estaba aplaudiendo. ¿Qué había pasado? Un organizador, Nacho, se me acercó y me estrechó la mano. Me dieron el primer premio. No lo podía creer. Pero así hice el viaje larguísimo a Beneixama menos triste.

Querría agradecer a los organizadores y a todos los vecinos de Villanueva del Rebollar por habernos acogido tan bien a los pintores y a nuestros acompañantes.

La vista que pinté, más o menos.


 El lavadero de al lado.


 En acción.


Con Iván, el del sombrero rojo, y su abuelo. Qué nombre más bonito.



La deliberación enfrente del ayuntamiento.

El cuadro final.


 Un cielo tremendo que nos encontramos al ir hacia Beneixama.

Comments

  1. What I find striking about the photo captioned "La deliberación enfrente del ayuntamiento" is the interest (of apparently ordinary people) shown toward painting in and of itself. As far as street art-fairs I've seen in southern Ontario, the potters, artisans, and other knick-knack makers far outnumber the painters. It's depressing; is it a cultural thing, I wonder?

    ReplyDelete

Post a Comment